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20 de octubre de 2019 6 min

Enamorado de Barcelona

reflexiónsociedad
Enamorado de Barcelona

Uno se acaba acostumbrando a todo, hasta a tener disturbios cada día en su ciudad. Al cabo de unos días la situación ya deja de traer miedo e incertidumbre para traer solo un poco de tristeza y cansancio emocional.

Tengo familia y amigos muy cercanos que apoyan la sentencia a los presos políticos, para los que un referéndum independentista está fuera de lugar y que no quieren escuchar nada acerca de la independencia de Catalunya. Para ellos, Catalunya es España.

Tengo familia y amigos muy cercanos a los que la sentencia les parece una barbaridad, para los que un referéndum independentista es fundamental y que piensan que ya es hora de ser independientes de un estado “fascista” y anclado en el pasado. Para ellos, Catalunya ya no debe formar parte de España.

Tengo familia y amigos a los que eso ni les va ni les viene. Lo único que quieren es seguir viviendo su vida sin dolores de cabeza políticos. Ven trapos pintados de colores donde otros ven banderas y no les importa que otras personas hayan puesto el nombre de España o Catalunya al suelo que están pisando.

Cada uno de estos grupos tienen sus razones personales para pensar lo que piensa.

Pero estos no son los tres grupos “predominantes”, a pesar de que, en un esfuerzo por transmitir los hechos de manera más sencilla así se hable en conversaciones y se muestre en medios de comunicación. Eso sería demasiado simplista.

La mayoría de personas tienen un “mix” de ellos en su interior. Y todas tienen familia y amigos que piensan de forma diferente a ellos en algunos puntos fundamentales de todo el asunto.

Están, por ejemplo, los que quieren que Catalunya siga siendo Española pero les parece fatal el hecho de que no se pueda votar eso en un referéndum.

O los que creen que las sentencias de cárcel han sido una barbaridad a pesar de que no apoyan un referéndum ni la independencia.

O los que antes no eran separatistas y ahora sí lo son. O al revés.

O los que apoyan la independencia pero no apoyan la violencia. Los que están cansados de que “no pase nada” y sí que apoyan medidas más drásticas, aunque ellos no salgan a la calle. Los que ven como el gobierno español no quiere sentarse a hablar con el catalán. Los que ven a un gobierno catalán incompetente. Los que creen que todos los políticos son unos desgraciados. Los que odian el catalán y la bandera catalana. Los que odian el castellano y la bandera española.

Tengo muchas de esas partes en mi interior. Reconozco la parte a la que le gusta España, la parte a la que le gusta Catalunya y la parte enamorada de Barcelona. La parte que puede ver cómo su ciudad está en llamas cada noche y aún así seguir creyendo que es uno de los mejores lugares en los que vivir en este mundo. Reconozco a mi parte que habla catalán, la que habla castellano y la que habla inglés. La parte que dice que sería mejor poder arreglar esto entre todos los que vivimos aquí.

Ayer estuve en plaza Urquinaona, en la línea entre manifestantes independentistas y policía nacional, para ver qué sentía. Y lo que vi me sorprendió: la mayoría de personas insultaban continuamente, solo con el objetivo de provocar, mientras los policías aguantaban allí de pie, sin moverse ni decir nada, horas y horas. No me extrañó nada que luego empezaran otra vez los disturbios.

Pero no, el que yo viera eso durante un rato no significa que ahora toda la culpa es de los manifestantes o de los independentistas. Eso es lo que nos suele pasar, que cogemos trozos muy pequeños y sesgados de información y los extrapolamos a nuestras propias convicciones, reforzando así nuestras creencias.

Esas personas que estaban allí no son “el movimiento independentista”, son esas personas que estaban allí.

El que esas personas estén allí provocando e insultando viene -emocionalmente- de muchos sitios.

Si dejamos de lado toda racionalidad, lo único que se ve es dolor, odio, miedo y sufrimiento. El que llevamos todos dentro en mayor o menor medida.

No creo que sea casualidad que todas las personas que conozco más “radicales” y extremistas en este asunto, tanto apoyando al lado más “español” como el lado más “català” son las que más dolor y confusión tienen o han tenido en sus vidas.

Y básicamente, creo que si no tienes mucho miedo y rabia en tu interior, no puedes coger una piedra y lanzarla contra otra persona.

Así como también creo que, si no tienes mucho miedo y egoísmo en tu interior, no te beneficias de tu puesto de poder en detrimento de otras personas.

Y nada más. No hay una conclusión clara ni una solución para este post. Ni siquiera una esperanza. Lo único que puede hacer cada uno es trabajar en sí mismo, quizá soltando “lastre” respecto a sus creencias férreas para empezar a sentir curiosidad por lo que está diciendo la “otra parte”.

Es posible que, aunque no lo creas, la otra parte esté hablando tu idioma.

Comentarios (6)

N
nlp
Hace varios años

Gracias Pablo, no es fácil explicar lo que estamos sintiendo estos días….

P
Pablo OlóndrizAutor
Hace varios años

¡A ti Nuria! Un abrazo 🙂

A
Anónimo
Hace varios años

(Pingback desde otro blog)

P
Pablo OlóndrizAutor
Hace varios años

¡Muchas gracias Ángel! Voy a leerlo ahora mismo 🙂 Un saludo,

Y
Yolanda
Hace varios años

Orgullosa de leerte. Gracias!

P
Pablo OlóndrizAutor
Hace varios años

¡A ti Yolanda! 😀

C
Carlos
Hace varios años

Buenas crack, ¡Enhorabuena por el post! ¡Es genial! La verdad es que es difícil de explicar lo que sucede estos días en Barcelona. La gente, como dices, tiene su propia parte de verdad, su propia opinión, en muchos casos basada en ideas algo distorsionadas por diferentes motivos o por lo que les ha tocado vivir. En mí también hay bastantes partes diferentes que dan la razón a ambos bandos, sin embargo, la violencia nunca es el camino correcto. Al final somos todos seres humanos y eso no se nos debería olvidar. En fin, ojalá todo llegue a buen puerto, aunque me muestro bastante escéptico al respecto. Un abrazote de otro amante de Barcelona.

P
Pablo OlóndrizAutor
Hace varios años

Buenas Carlos, Coincido contigo y creo que ahí está una de las claves: al generalizar y poner nombres a los diferentes "grupos" se crean "bandos" y se nos olvida que esos bandos los forman otros seres humanos, igualitos que nosotros. ¡Muchas gracias por tu comentario! Un abrazote 🙂

M
Marta MT
Hace varios años

Cómo ayuda lo que has escrito a no generalizar ante los hechos, a tener en cuenta todas las visiones sin juzgarlas desde fuera. Es una pena todo lo ocurrido, y por favor que se cure el policía gravemente herido y todos aquellos que quedaron "malparados" queden "reparados". Pero sobretodo, como tú dices, ojalá seamos capaces cada uno de mirar más a nuestro interior. Para aprender a abrazar de corazón y comprender la diferencia, poniendo por encima de la ideología, Amor y Humanidad! Gracias por compartir tus pensamientos! Anda, sigue escribiéndonos Pablo!!

P
Pablo OlóndrizAutor
Hace varios años

Hola Marta, Ojalá se pueda reparar el daño ya hecho y se curen todos los heridos, tanto físicamente como emocionalmente. Muchas gracias por tu comentario, es realmente bonito. Jajaja, seguiré escribiendo, sí 🙂

R
Raúl Velázquez Carrasco
Hace varios años

Gran post Pablinx. Coincido al 100%

P
Pablo OlóndrizAutor
Hace varios años

Grande Rents. Me alegro que te haya gustado 🙂

Los comentarios están cerrados para este artículo.