Viajar no era la respuesta

Llevo soñando con ésto desde que tenía 25 años.

Todo empezó cuando volví de Omán. Ese viaje por el sudeste asiático durante 8 meses con una mochila me abrió la mente a un mundo nuevo de posibilidades inimaginables y, una vez abierta la caja de Pandora, no había vuelta atrás.

A pesar de -o gracias a- que había vuelto porque no me quedaba ni un euro en la cuenta del banco, decidí que lo que haría entonces con mi vida sería montar un pequeño negocio por Internet que me diese cada mes los 400-500€ que necesitaba para poder sobrevivir en otros países menos desarrollados económicamente como Malasia o Tailandia.

El objetivo era poder viajar y visitar todo el mundo sin ataduras físicas de ningún tipo, ser libre tanto financieramente como mentalmente para poder hacer lo que me diese la gana en cualquier momento.

Pero el juego de emprender me enganchó totalmente, hasta olvidar durante gran parte del mismo que en realidad perseguía otro objetivo. Me desvié del camino inicial, fundando muchos pequeños negocios online, teniendo fracasos sonados, arruinandome varias veces e incluso llegando a ser gerente de una empresa que no era la mía para luego volver a arriesgarlo todo e irme a la isla de Menorca a vivir y volver al cabo de un año otra vez sin dinero a casa.

Han sido 5 años intensos. Tanto en lo bueno como en lo malo.

Y al final lo conseguí.

Seguramente dejé gran parte de mi cordura y juventud por el camino: tuve que sufrir, disfrutar, sentir, aprender y reinventarme varias veces, pero llegó un día que, de repente y sin previo aviso, me dí cuenta de que ya estaba.

De que ya me llegaba cada mes un dinero mensual que me permitía sobrevivir, que ya no tenía por qué trabajar para otros si no quería, sino que podía continuar haciendo crecer mis negocios online sin ninguna presión.

Y ese día decidí que ya era hora de recuperar mi -casi- olvidado objetivo inicial y volver a viajar solo por el mundo.

Escogí Marruecos porque el billete hasta allí no me costaría mucho, porque me gustaba el país y porque aquí hablan francés y así podría practicarlo un poco.

Estuve preparándome varios meses, comprando todo lo que necesitaba y arreglando todos los temas para poder continuar trabajando allí donde fuese, con un portátil y nada más.  

Ahora hace quince días que llegué a Marrakesh y puedo decir con sorpresa que prácticamente estoy listo para volver a casa.

Solo unos pocos días he necesitado para darme cuenta de que todo ésto era una simple construcción mental de futuro para no sentir plenamente mi presente de entonces, porque me parecía demasiado intenso, porque no lo aceptaba del todo o porque no quería sentirme perdido al quitarme capas de identidad.

Igual que estoy haciendo ahora mismo muchas veces, para no sentir mi presente actual.

Viajar no era la respuesta a nada.

El objetivo de viajar era una forma de proveerme de una falsa identidad viajera que queda muy bien delante de los demás y de un objetivo idílico de futuro por el que seguir ‘luchando’ y trabajando.

En fin, una forma más de las muchas que tenía de menospreciar mi momento presente.

Dicen que las personas nos enganchamos a viajar -me refiero sobretodo al viajar solo-. Que cuando lo pruebas luego ya no puedes volver atrás.

Y también es un tópico el que mucha gente se va a viajar por el mundo para encontrarse a sí misma.

Y tienen razón.

Viajo precisamente porque el viaje me obliga a estar presente.

Como somos aún tan infantiles como especie -conscientemente hablando- y no sabemos hacerlo en nuestro día a día, en la rutina de allí donde venimos, necesitamos irnos por ahí, perdernos y ponernos en situaciones “extremas”, totalmente nuevas y diferentes para, entonces sí, vernos obligados a sentir la vida en su plenitud y no menospreciar la situación que tenemos delante.

Pero esta búsqueda no es propia solamente de los que viajan, ni mucho menos. 

Es exactamente lo mismo que ha pasado las veces que me he enamorado. El enamoramiento que la mayoría conocemos no es más que un reconocimiento presente. La pareja se engancha porque en su día a día suelen estar perdidos en su cháchara mental y de repente encuentran en la otra persona una vía para volver al ahora.

Hace unos días no sabía dónde iba a estar durmiendo al cabo de una semana, ni dónde podía comprar comida o si encontraría algún gimnasio cerca.

Caminando por la calle muchas personas me paraban para intentar venderme todo tipo de cosas y cada dos por tres me perdía por las calles laberínticas de la medina y los zocos del centro de Marrakesh.

Son tonterías que aquí se resuelven rápido, pero que me obligan a estar en el momento para poder solucionarlas. Mientras estoy perdido en una calle de un país que no es el mío y no tengo Internet para saber dónde voy, es raro que esté pensando en lo que tengo que hacer la semana que viene.

Y más aún cuando no sé ni dónde estaré.

Lo que quiero es solo encontrar mi camino, ubicarme, y para eso tengo que estar atento al 100%.

Y lo mismo ocurre prácticamente cada día, con multitud de situaciones diferentes.

Por eso viajar engancha. Porque nos gusta volver a donde debemos estar, a nuestro ahora y no perdidos en el mundo de las ideas.

¿Y dónde me deja ésto?

Me deja en un punto de vacío que a veces me da miedo pero al que, en el fondo, cada vez me gusta más poder volver para continuar explorando poco a poco.

Viajar no era la respuesta y eso me quita presión en la vida, porque supone que no necesito seguir viajando o volver a viajar en el futuro para darme esa identidad o buscar algo que aún no tengo.  

Por supuesto, eso no quiere decir que mañana coja mi vuelo a Barcelona o que no vaya a hacerlo más, ¡ni mucho menos!

De hecho, aquí no estoy intentando despreciar ningún viaje, puesto que viajar me ha dado muchísimas cosas importantes en mi vida, ¡todo lo contrario!

Lo que quiero no es eso, es identificar cómo funciona esta parte de mi mente que me lleva al futuro o a otros sitios que no son el presente, el por qué de mis motivos, objetivos y deseos. En este caso ha dado la casualidad de que tenian que ver con un viaje, pero podría haber sido cualquier otra situación.

Quiero saber si realmente vale la pena continuar menospreciando la vida presente en pos de futuros que en realidad no existen o que, cuando llegan, son completamente distintos a lo que había imaginado.

Estoy trabajando en ello.

Así que sí, señoría.

Por mucho que lo intente sigo tan perdido como siempre. Y quizá ya no es momento de volver a la ilusión de ‘encontrarme’ otra vez (poniéndome nuevos objetivos, proyectos, más deseos…) sino de empezar a vivir y profundizar en ese ‘estar perdido’.

Solo sentándome a sentirlo.

Si alguien quiere ver alguna foto (aunque cuelgo pocas): www.instagram.com/pablinx/

19 Comments

  1. Muy interesante la reflección.
    Me recordó al libro ‘Fluir’, de Mihaly Csikszentmihalyi, no sé si lo has leído.
    Saludos.

    Reply
  2. “Viajo precisamente porque el viaje me obliga a estar presente”
    Buenísimo! Nunca me lo había planteado y me hizo dar cuenta de por qué me gusta tanto viajar.

    Reply
  3. Hola Pablo!
    Atrevida y valiente reflexión, desafiando a una pirámide del blogging viajero que vende la idea del ‘nómada digital’ como panacea contra la insatisfacción y respuesta a todas las dudas existenciales.

    Si para la generación de nuestros padres el santo grial era la estabilidad (plaza de funcionario, piso en propiedad, plan de jubilación), a nuestra generación lo que le atrae es la libertad.

    Libertad de tiempo, de localización y financiera. De esta manera sentimos que tenemos el control y que podemos recibir ese chute continuo de cambios y experiencias intensas.

    Y así tomar conciencia del momento presente porque es más intenso, y no nos ahogamos en una rutina donde cada semana/mes/año es igual al anterior.

    Pero viajar por el mundo sólo es una forma de utilizar esa libertad, y no es mejor ni más fácil que otras alternativas.

    Lo que pasa es que ser viajero vende bien, queda muy cool y es perfecto para el postureo de funnel.

    Pero lo que no se suele contar, o se hace tras un filtro de sufricool, son los retos emocionales (dolorosos en muchas ocasiones) y los días de mierda a los que te enfrentas viajando solo por el mundo. Momentos esos en los que te preguntas qué cojones haces en un mugriento hostel de Asia en vez de estar con tus colegas del barrio a cervecitas.

    Viajar es una escuela de vida brutal. Y debería ser asignatura obligatoria en cualquier educación.
    Pero si no sabes quién eres ni qué quieres hacer con tu vida, montar un e-business y vivir viajando no resuelve el problema.

    Y por mucho travel marketing que se haga desde Tailandia, las soluciones enlatadas que llegan de coachipedia o gurulandia no valen nada ni te llevan a ningún sitio sin ese trabajo de introspección.

    Identifica quién eres.
    Identifica lo que quieres.
    Vence al miedo de responder estas preguntas.
    Y luego haz lo que te dé la gana.

    Un abrazo viajero 😉
    Rener✌️

    Reply
    • Jejeje, no lo podría haber explicado más claro Rener!

      Así es… y muchas personas que están en sus casas y no pueden darse ese lujo de viajar pueden llegar a creer (por lo que se cuenta en todos estos blogs o en Youtube) de que ésto es “lo más” que puedes hacer con tu vida, cuando ni mucho menos es así.

      Un abrazo y gracias por compartir aquí tu reflexión!

      Reply
  4. Hola compi, genial!! No hay nada mejor que llegar al punto que has llegado por ti solo, con ese nivel de consciencia y una actidud más contemplativa verás como fluyes y vibras como ser de luz que eres.
    Un abrazo!!

    Reply
  5. Cuánto se agradece leer un blog con tanta pureza, sin velos artificiales, sin deseo de convencer ni vender, sin doble finalidad, es un lujo disfrutar de un lugar así en la web, con palabras de ser humano a ser humano.

    Reply
  6. Hola! Me ha encantado el post. Me he reconocido a mí misma pero en otro aspecto: el de la soledad, algo de lo que huía y, a raíz de experimentarla “por narices” he dejado que me suceda y ver cómo es eso de “estar solo con uno mismo” y cómo me puedo entretener yo sola cuando me aburro, estando presente, viviendo el momento conmigo.
    También me ha recordado a cuando hace unos años era incapaz de verme trabajando en algo que no fuera “lo mío” y ahora hasta renuncio felizmente a ello porque me veo haciendo muchas cosas muy interesantes. Es maravilloso saborear la vida en este instante. Como decía Lenin: la vida es eso que pasa mientras te empeñas en hacer otros planes.

    Reply
    • ¡Muchas gracias Lorena!
      Estamos todos en el mismo camino, jeje, ¡gracias por compartir tu experiencia!
      Un abrazo 🙂

      Reply
  7. Efectivamente.
    No hace falta viajar (o si, segun a quien y como) y ademas en general suelen una vuelta al punto de partida.
    Acabas de hacer un buen resumen de cantidad de FILOSOFIAS ancestrales, que van desde mitos griegos sobre lo que es realidad el concepto de “heroe” enfrentandose a su “destino” y el concepto de “DESTINO”.
    A Filosofias Orientales.
    Pasando por varios enfoques de la multifacetica figura “Cristiana” o “Cristica.”
    Y hasta las nuevas filosofias que nos hablan del universo fractal, la fractalidad y que NOSOTROS “Somos el Universo a conocer”

    Reply
  8. “…Viajar es una escuela de vida brutal. Y debería ser asignatura obligatoria en cualquier educación…”

    DE HECHO LO HA SIDO: EN LA MASONERIA
    Si la tomamos como una escuela de “desarrollo personal”
    de hecho el PUA y muchos metodos de Personal Development estan calcando a la masoneria clasica.

    RESULTADO: “Por que no recomiendo ir a la India” xD
    El verdado Ilumuninado no tiene que ir, ya sabe que esos sitios son un zurullo y que no va a elevar su espirituo por alli xDDD

    Si ves a alguien echando pestas de su viaje a la INDIA, como buen criterio por cierto, es al colega este de unos 30 tacos con perilla, que ha sido MASON que TANTO SALE RECOMENDADO por youtube.

    Seguro que el colega, que muy probablemente lo hizo por que es una TRADICION MASONICA el que el iniciado viaje a oriente a ver la arquitectura esoterica de Oriente y mas que nada, para que la gente de hace cientos de años, que no tenia internet, ni ciudades, saliera del pueblo y conociera mundo y cultura.

    pero vamos, ni con la ¶ de otro me hago yo un viaje solo a un sitio de estos xD

    Reply

Leave a Comment.

10 + fifteen =